Muchas veces cuando empezamos un cambio de alimentación, el primer efecto que nos viene son las ansiedades.  Luchar contra ellas es complicado, sin embargo siempre hay maneras correctas de trabajarlas y controlarlas.

Les comento de dos que son eficientes si las ponen en práctica.

Lo primero que hay que hacer es quitarse esos conceptos errados  de que para poder bajar de peso hay que comer 100% saludable, comida orgánica, solamente vegetales y comer lo más cercano a la edad paleolítica.

Esa tendencia ha llevado a la gente a vivir una alimentación frustrante, momentánea y en ocasiones miserable. Se puede perder grasa, mientras se disfruta de las comidas favoritas, sin caer en las trampas del mercado.

Primer punto importante es detener los déficit calóricos excesivos para detener los antojos. Cuando se trata de pérdida de peso, seamos sincero todo el mundo quiere ver resultados automáticos.

Restringir severamente las calorías hace que la pesa baje rápidamente, sin embargo los efectos secundarios vienen acompañado de ello.

Para tener claro, gran parte del peso inicial es agua que viene y va. Cuando alguien pierde 6 libras en una semana al menos el 75% es agua que se recuperará con el tiempo. También se pierde músculo y cuanto menos se come más se pierde. Los niveles de energía se van al suelo.

Se pierde el equilibrio de dos hormonas vitales relacionadas con el hambre y la saciedad, la grelina y la leptina, al irse de control se desata un infierno en el estómago y cerebro.

Coincidentemente, los hidratos de carbono es el macronutriente más eficaz para aumentar los niveles de leptina, lo que desencadena la sensación de saciedad, y es por eso que a menudo anhelamos todos nuestros dulces y golosinas favoritas cuando en tramos en los famosos antojos.

Cuál es la solución entonces? ¿Cuánto podemos restringir nuestras calorías para maximizar la pérdida de grasa sin sacrificar nuestro músculo y la cordura?

La conclusiones en investigaciones científicas y la evidencia anecdótica apoya el uso de un déficit de calorías de 15 a 25% para optimizar tanto la pérdida de grasa y el equilibrio hormonal al tiempo que mantienen la masa magra y el suministro de alimentos suficientes para mantenernos en buena forma.

Otro punto importante es detener la elección de  comida pobre o chatarra.

No se trata de comer solo comida “SALUDABLE” como ya explique arriba se trata por ejemplo de no comer carbohidratos de índice glucémico alto que ocasiona picos de azúcar en la sangre ocasionando cambios de energía inestables. Eso nos lleva a crear hambre y ansiedades. Los alimentos procesados son clásicos ocasionando estos efectos.

¿Cuál es la solución a todo esto?

Es muy sencillo, de verdad. Con unos pocos ajustes de comida, podemos mantener los niveles de energía estables durante todo el día y evitar catástrofes.

Asegúrese de que cada comida contenga una porción de proteínas y carbohidratos fibrosos.

Tanto la proteína y la fibra son ideales para proporcionar una sacudida en la saciedad, frenar el hambre y la mitigación de los picos de grelina.

Divide tu ingesta de grasas en la dieta durante todo el día

Las grasas dietética también proporcionan saciedad, pero tardan más tiempo para asimilar que la proteínas y carbohidratos. Se ralentizan la digestión de las comidas, así, que nos ayuda a mantenernos completo para períodos más largos de tiempo.

Como regla general, si divides su consumo diario de grasa entre las 2 a 3 comidas más grandes, verás mayores beneficios de saciedad.

Que alimentos recomiendo que ayudan a controlar los antojos.

El batido de Caseína, ideal para snack, queso cottage, aguacate, peanut butter pero hay que cuidar las calorías, la chia, el yogur griego, y todo lo que sea alto en fibra, la proteína magra adicional que aumenta la termogénesis al hacer la digestión.

Recuerden que cada cuerpo es distinto y se debe aprender a interpretar los mensajes de nuestro propio cuerpo. Una vez lo escuches sabrás que alimento te funciona mejor para controlar tus ansiedades.