A raíz de las consultas de muchos padres preocupados por la alimentación y estilo de vida que llevan sus hijos, he querido compartir algunos detalles importantes a tener en consideración antes de definir un plan estratégico para cambiar a un estilo de vida saludable.

La alimentación, en especial para niños pequeños, está un 90% del tiempo en manos de los adultos, por lo tanto, si su hijo lleva una mala alimentación, es por falta de conocimiento de los padres o simplemente por que los niños imitan lo que ven.

Los estudios dicen que si ambos padres tienen un peso normal  existe un 7% de oportunidad que su hijo desarrolle problemas severos de peso. Si uno de los padres está en sobrepeso el riesgo de que el niño desarrolle  problemas de sobrepeso aumenta a un 40% y si ambos padres lo están, aumenta a un 80%, lo que indica que lo que se practica en casa es la herramienta principal con la que se le educa al niño.

Vivimos en un mundo donde el consumo de alimentos tóxicos para el cuerpo son accesibles para los niños, principalmente las azúcares que es lo que piden por costumbre.

Pero si tenemos la potestad de  enseñarles y educarlos a un estilo de vida sano, lograrán que el niño haga de una vida saludable un hábito, como los otros tantos que les enseñamos tales como limpiarse los dientes, comer con cubiertos entre otros.

Para eso el adulto debe entender como funciona el cuerpo humano, lo que se debe comer  y los momentos específicos para hacerlo, así como enseñarles el beneficio de los ejercicios y cuando se trata de niños, hacerlo más dinámico a través del deporte por ejemplo . La clave del éxito es adaptarse a los gustos de cada persona.

Sabemos que los niños en su mayoría  no les gustan los vegetales que son fuente de vitaminas y antioxidantes esenciales, sin embargo con obligarlos no lograremos nuestros objetivos, se gana más buscando otras alternativas. El objetivo es que se consuman alimentos por convencimiento propio no por imposición.

Qué complicado es decirle a un niño que no debe comer algo si a uno como adulto le cuesta, es realmente difícil explicarle a un niño que fumar es malo cuando uno como padre no ha podido dejarlo. Para hacer un cambio en la vida de los niños, hay que empezar por la nuestra, la imitación de los pequeños de nuestro ejemplo se encargará del resto.